martes, 6 de agosto de 2013

EN BLANCO



Se me han acabado las palabras para decirte que te quiero. Y ésta vez no recurro al te quiero de amantes, ni de hermanos, ni al te quiero de te siento o del te extraño que da miedo. De eso que uno no puede quedarse en la cama y dormir sabiendo que no te has despertado y aún hay la oportunidad de sorprenderte con el desayuno de omelette y expreso y pequeñas flores del jardín de al lado.
Hoy no, hoy solo te quiero…

Te quiero conmigo, te quiero a mi lado. Te quiero en mi vida y en las que siguen después.
Te quiero en la cama todas las noches para el abrazo, y a media noche para el rezo.
Te quiero como la primera, te quiero como la ultima.
Te quiero al teléfono, no todo el tiempo, pero si todos los días. En mi tiempo, no todos los días, pero si todas las veces y no en todas las veces, pero si todos en todos los tiempos.
Te quiero como lo primero al abrir mis ojos y que ahí te quedes todo el día hasta que los vuelva a cerrar. Te quiero en mi sueño.
Te quiero como eres, te quiero como somos.
Te quiero mirando al cielo y sintiendo al mar. Con la sonrisa y con migo dentro de ella.

Te quiero con ganas de que quieras…


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